¡La madre del cordero! Discos como este son los que me hacen recobrar la fe en el Heavy metal. Gran sorpresa la que me han brindado estos californianos, con un disco debut cuya calidad ha superado con creces las expectativas iniciales. White Wizzard comenzaron sus andadas allá por el año 2007, en una especie de homenaje revival a todas las bandas del Heavy metal, Hard Rock y la NWOBHM, con un estilo añejo, clásico, metálico, y poderoso a más no poder. Y me parece realmente loable lo que hacen estos señores, en una época en que cada vez más se da paso a los nuevos estilos en detrimento de las influencias de los grandes padres del género. Estos señores le han echado bemoles y carisma al asunto, mucha macarrería, mucho metal, muchos cuernos y muchas melenas al viento para construir esta genialidad del Heavy metal contemporáneo que es “Over the Top”.
A la mente se me vienen bandas tan míticas como los propios Iron Maiden, estrellas de la NWOBHM como Angel Witch, Witchfinder General, Cirith Ungol, bandas más cercanas al Doom tradicional como Trouble, Quartz o ciertas formaciones de Hard rock metalizado como Rainbow o Whitesnake… Podría seguir pero, ¿hace falta? Con estas influencias ya podemos ir desenrollando la alfombra roja y recibir con una ovación a White Wizzard. Todas las referencias son pocas, y es que la nostalgia que me invade al escuchar este CD es superior a cualquier cosa. Recuerdos de cuando el Heavy metal era todo lo que había, cuando aún existía el espíritu metalero de nuestra comunidad. Y os aseguro que, de conservar la melena que años atrás lucía con orgullo, este “Over the Top” me habría hecho menearla salvajemente al puro estilo de los antiguos rockeros.
Pero vamos a pasar al contenido. Con las bandas que ya he citado, sobra decir que White Wizzard no han inventado la pólvora a estas alturas. Es un disco, como dije, de influencias, de guiños a los maestros. Y de grandes canciones, desde luego. La producción es limpia y metálica, con la nitidez de las bandas de Hard rock y a la vez con el desenfreno y electricidad de un buen disco de Heavy metal.
Los temas; todos himnos coreables, geniales estribillos y muy pegadizos en general. El asunto comienza muy acertadamente con “Over the Top”, un corte de puro Heavy metal al estilo Maiden que va directo a la cabeza. Genial riff introductor y grandes melodías vocales, potentes y melódicas, ajustadas al estilo de la banda; estribillo demoledor que te hará saltar en cuanto cometas la imprudencia de dejarte llevar por el espíritu de White Wizzard. Un tema que me recuerda sobremanera al gran maestro entre todos los maestros, el señor Dio (en paz descanse) y a toda su herencia que, en general, ha dejado al mundo de la música. ¡Empezamos bien! Seguimos con 40 Deuces, una canción muy metida en el Speed metal y sus ritmos de caballito galopante, más épica que el viento y con todo el espíritu ochentero que puedas asimilar. Una vez más, un grandioso estribillo culmina un tema estructuralmente perfecto, de grandes melodías guitarreras y con un Wyatt pletórico a las voces. “High Roller” te recordará rotundamente al Heavy/Hard rock de los inconmensurables Rainbow, siendo un corte muy melódico y ligero, despreocupado y alegre, tremendamente adictivo. “Live Free or Die” es una de mis damas de honor del disco, un tema con ciertos toques doomsters, muy épico y oscuro gracias a esos coros de fondo y unas melodías de las que tocan la fibra sensible. “Iron Goddess of Vengeance” sigue la misma línea, otro corte oscuro pero aún más furioso, peleón, de nuevo cargado de sentimiento y geniales melodías escondidas por todos lados. Uno de los mejores siete minutos del CD, a los cuales ponen su brochecito de oro una serie de pasajes progresivos que te dejan literalmente con la barbilla arrastrando y con ganas de salir a gritar “¡White Wizzard!” a la calle.
“Out of Control” es puramente Heavy con ciertos guiños al Punk rock propio de la época de Paul Di'Anno en Iron Maiden, al igual que “Strike of the Viper” y “Death Race”, sendas canciones cargadas de solos de guitarra y melenas al viento. Vamos terminando con “White Wizzard”, con un comienzo muy Doom al que prosigue una apertura de bajo que desemboca en un riff infernalmente Heavy y oscuro. Tema épico, místico y ritualístico para dejarnos mejor sabor de boca, grandioso cierre para este “Over the Top”, una de las grandes sorpresas de este irregular año que está siendo el 2010.
En una palabra: magistral. No tiene desperdicio ni un solo minuto del CD, todo es buen gusto y saber hacer, con grandes músicos (vuelvo a destacar al vocalista, Wyatt) y mejores influencias. Ya está todo dicho. Si te consideras fan de la vieja escuela o de cualquier banda de las que mencioné al principio de esta parrafada, no deberías dejar que White Wizzard te pasaran desapercibidos. Puedo prometerte, con casi total certeza, que no te sentirás defraudado. Y si no, que Satán me lleve.

Alberto Luna - 19/07/2010 |